miércoles, 7 de enero de 2015

SOBRE DIBUJO Y DISEÑO A PROPÓSITO DE LA PROYECTIVIDAD DE LA REPRESENTACIÓN DE LA ARQUITECTURA

Dibujo Pintura (tempera); E. Pari Portillo

Autor de la Introduccion: JUAN M. OTXOTORENA

Es un hecho que la docencia en la expresión gráfica aparece hoy por hoy como una tarea particularmente comprometida por la presión de sus circunstancias: marcada por apremiantes problemas de espacio vital y autoconciencia e identidad disciplinar y, en concreto, por urgencias y llamamientos a la vez —y sucesivamente— culturales, legales y profesionales.

De entrada, en efecto, ella es objeto de discusión (o se demuestra sujeta a la controversia) bajo diversos aspectos y a diferentes niveles: —por una parte, en lo relativo a su especificidad y autonomía real en el marco de la revisión del reparto de tareas docentes e investigadoras entre Departamentos y Áreas de Conocimiento, en tanto instancias involucradas en la misión de la enseñanza de la arquitectura, que se perfila con ocasión de la revisión actualmente en marcha de los Planes de Estudios de nuestras Escuelas; —y por otro, cosa que refuerza lo anterior, en lo relativo a sus verdaderas posibilidades de futuro al hilo de las fuertes tensiones a que se ven últimamente sometidos la identidad y el alcance de la propia docencia de la carrera, al igual que en términos globales el mismo porvenir de la profesión,en un mundo cuyos destinos aparecen cada día más vivamente condicionados por el avance de la tecnología y sus innumerables consecuencias en los órdenes político, económico y social, y en lo referido a las inquietudes y actitudes culturales. Una coyuntura compleja y dinámica Nos enfrentamos en suma a una reflexión ya en sí difícil y delicada que, además, aparece enmarcada en una coyuntura particularmente comple


Es obligado empezar por la referencia general a la tradición del Area de Conocimiento de Expresión Gráfica Arquitectónica y a su función en el seno de las Escuelas de Arquitectura, considerando el carácter unitario y sintético de la misión docente que el propio título le asigna de manera global. La argumentación, no obstante, deberá referirse en todo momento a las vicisitudes a que el papel de la docencia de las materias del Area se ve actualmente sometida en el marco de la discusión general de los nuevos Planes de Estudios de la carrera.

Esta discusión obliga a la reformulación de los interrogantes básicos de cada una de las asignaturas y Áreas y de los diversos Departamentos, referidos a su estatuto específico y su misión concreta en el terreno de la enseñanza y la investigación.

Obviamente, la previsible compresión global de la docencia de la carrera en un tiempo lectivo menor repercute de manera muy directa en la de las materias de Expresión Gráfica; e impone un esfuerzo inmediato de reflexión que sin duda, de entrada abona la apuesta por su progresiva comunicación, coordinación e interacción, y en definitiva por dotar al conjunto de su docencia de un creciente grado de integración.

Dicha reflexión se superpone e imbrica necesariamente, por otra parte, con la correspondiente al curso del permanente esfuerzo de replanteamiento, cuestionamiento y revisión del estatuto disciplinar de la Expresión Gráfica Arquitectónica —como objeto y marco de docencia en el programa de formación de los arquitectos— característico de las últimas décadas.

Tal esfuerzo, de hecho, ha estado a su vez movido por el desarrollo y la evolución histórica de los modos de entender y encarar la arquitectura como oficio, como programa y como tarea a lo largo del rico y complejo proceso que media entre los albores del Movimiento Moderno y, pasando por la deriva de sus crisis sucesivas, la incierta e insegura situación contemporánea: una evolución que, en todo caso, es correlativa de la propia de los avances técnicos, el dinamismo del mercado y las estructuras y demandas sociales.
Aquella reflexión introspectiva que la actual revisión global de los programas docentes reclama y espera de nuestro Area de Conocimiento, precisamente, se nos muestra además sintomáticamente paralela a la que suscita ya en sí misma, en general, la evolución real de los perfiles de la profesión en el marco de las no menores transformaciones sociales y culturales de nuestra época, dependientes a su vez en buena medida de otras tantas expectativas de futuro en el orden del avance de la ciencia y el desarrollo de la técnica. Vivimos a todas luces un tiempo de profundos cambios en lo que hace a la figura del arquitecto y su inserción, papel o lugar en el marco de los procesos productivos que afectan al mundo de la edificación.

El vertiginoso aumento del número de titulados nacionales, la anulación de las fronteras internacionales, el impresionante avance de las tecnologías y el propio dinamismo del mercado, con la generalización y agudización de la competitividad profesional y la creciente especialización de la demanda, definen sin lugar a dudas un nuevo y acuciante marco de contraste para la docencia y aun la definición de la propia carrera como tal.

Responda y siga o no a este fenómeno, el actual proceso de reforma de los Planes de Estudios puede constituir en todo caso una ocasión de oro para abordar la reconsideración correspondiente, y ver de traducirla en SOBRE DIBUJO Y DISEÑO 12 líneas de trabajo y opciones pedagógicas consecuentes con sus requerimientos y desafíos.

Por fin, la masiva incorporación de los medios informáticos a la elaboración de documentos gráficos de todo tipo replantea globalmente el modo de trabajar del arquitecto y, cuando menos, reclama una revisión general de los hábitos de la docencia en la Expresión Gráfica: una revisión simultánea a la ya motivada por la discusión de los nuevos Planes y la evolución de la conciencia disciplinar y el perfil profesional, y desde luego coherente y convergente con ella.